Encuentro de los Pueblos por la Vida

Authored by Equipo ComunicandoNos
Equipo ComunicandoNos
26 April 2007

El encuentro de los pueblos por la vida, fue un éxito de los pueblos y de la vida, y una derrota irreparable para las mineras transnacionales y sus intereses. se desarrolló, con auditorios abarrotados, o mejor dicho desbordados, del 24 al 27 de enero de 2007, en el sígsig, cuenca y gualaquiza, tres cantones del austro del ecuador, severamente afectados por concesiones mineras disparatadas e inconsultas.

Resistencia contra la invasión de Mineras Transnacionales

Ecuador - Nicaragua - El Salvador - Perú - Argentina - Brasil

SIGSIG - CUENCA - GUALAQUIZA

Enero 2007

ECUADOR

¿De dónde vienen el Encuentro, los
Pueblos y la Vida?

De un proceso de colaboración de siete organizaciones fraternas, que se inicia allá, por el mes de octubre del 2006. Por aquellos días, Jimbitono, ese pueblito campesino de fuerza y arrojo, estaba en el clímax de su lucha contra Hidroabanico, la hidroeléctrica privada, que se había apoderado de ríos, tierras y bosques comunitarios.

En medio del fragor de esa lucha, se conocieron la Coordinadora Campesina Popular (CCP), el Movimiento para la Salud de los Pueblos y la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca. La CCP es una organización de Morona Santiago comprometida, apasionada y visionaria, que venía combatiendo al lado de Jimbitono contra las corruptelas de Hidroabanico. La CCP nace en el 2005 como una respuesta organizada de los pueblos del sur de Morona Santiago a la invasión de poderosas mineras transnacionales, a las cuales Hidroabanico pretende suministrar energía eléctrica.

El 21 de octubre de 2006, la CCP y Acción Ecológica (AE), organizan en El Pangui, Yantzaza y Gualaquiza, el Foro Internacional El Verdadero Rostro de la Minería. El Movimiento acude a ese foro y ahí retoma contacto con AE, pues con ésta ya había colaborado estrechamente en varios eventos de la II Asamblea Mundial de la Salud de los Pueblos.

El 22 de noviembre de 2006, por miles, el Sígsig se lanza a las calles para protestar por la concesión inconsulta, insultante e impúdica del 95 por ciento de su territorio a diversas corporaciones mineras. Ahí estuvo el Movimiento y ahí estuvieron también los representantes de la Comisión de Defensa del Medio Ambiente de Victoria del Portete, que desde hacía dos años venía exigiendo el desalojo de Iamgold, una minera canadiense que se había posesionado del Quimsacocha, el cerro en el que nacen las aguas de las comunidades de ese sector. Días más tarde, se conforma el Comité de Defensa de la Vida y en Contra de la Minería del Sígsig, con la presencia de la CCP, la Comisión del Portete y el Movimiento.

La situación entre el Movimiento, la Facultad y el Frente Nacional por la Salud de los Pueblos del Ecuador (FNSPE) es distinta, porque viene de hace años, aunque tuvo su momento culminante en la II Asamblea Mundial de la Salud de los Pueblos, a mediados del 2005. El FNSPE ha acompañado y se ha solidarizado desde el principio con estas luchas populares.

El compromiso del Movimiento, la Facultad y el FNSPE

Para el Movimiento, la Facultad y el FNSPE fue una reconfirmación de su compromiso con la defensa de la salud de los pueblos, como una realidad supeditada a determinantes de carácter social, político, económico y ambiental. Su presencia en el Encuentro visibilizó ante los ojos de la opinión pública los impactos en la salud provocados por las actividades mineras. De manera particular, el peso científico, técnico y humanístico de la Facultad se ha vuelto fundamental para los pueblos en lucha.

La salud para todos y todas será un realidad mil veces más remota”, declara Nidia Soliz, representante del FNSPE, “si permitimos la devastación y contaminación del medio ambiente, y la destrucción de formas de vida comunitarias y armónicas”. Las actividades mineras no son compatibles con la salud pública, expresó. “Esta es una afirmación científicamente sustentada e irrebatible.”

¡Fuera, fuera, minera extranjera!

El miércoles 24, en el Sígsig, más de tres mil personas confluyeron en el coliseo municipal de esa ciudad. Provenían de Azuay, Loja, Morona Santiago, Zamora Chinchipe, Imbabura, Pichincha y Bolívar. En el contexto de la resistencia de los pueblos del Ecuador, el periodista argentino Luis Manuel Claps, representante de la Asamblea Patagónica contra el Saqueo y la Contaminación, dio inicio a las actividades formales, con una sustanciosa disertación sobre las Experiencias de resistencia a empresas mineras ransnacionales en Patagonia. Antes de eso se realizó una breve inauguración.

Después de Claps, Gloria Chicaiza, de Acción Ecológica, declaró que el proyecto de convertir al Ecuador en un país minero es una iniciativa de las transnacionales del sector, instrumentada a través del Banco Mundial desde inicios de los 90. Luego, señaló que las concesiones mineras suman alrededor de 3 millones de hectáreas de territorio nacional, evidenció que éstas están localizadas en zonas de alta biodiversidad, nacientes de ríos y superficies agrícolas. A lo largo de su intervención, fue explicando también cómo se hace minería industrial, la cual hasta el momento no existe en el Ecuador.

Oscar Betancourt, un científico vinculado a la Fundación Salud, Ambiente y Desarrollo (FUNSAD), que ha desarrollado investigaciones en centros mineros como Portovelo, en la provincia de El Oro, puso fin a la ronda de disertaciones con una enfática y elocuente exposición sobre los Impactos en la Salud y el Ambiente. Destacó la contaminación de las aguas y las enfermedades provocadas por elementos químicos como el plomo, el cianuro, el arsénico y el mercurio, usados en las actividades mineras.

Fue muy importante, acto seguido, consolidar nuestras convicciones, con los testimonios de los pueblos hermanos de Perú y Brasil, que viven y padecen la realidad de contaminación y miseria generada por las transnacionales. Francisco Ojeda, Luciano Llanos y Bárbara Silva nos hablaron de esas realidades. Esto desató, en la parte final del programa, una serie de intervenciones por parte de dirigentes y autoridades del Sígsig, por medio de las cuales quedó establecido su repudio definitivo a la entrada de compañías mineras en su territorio.

Al salir del coliseo, el sol brillaba, las miradas también y había una clarísima sintonía entre todos. En un solo torrente, más de cinco mil personas, entre campesinas, activistas, estudiantes y artistas populares, iniciamos una plácida Marcha por el Agua, una marcha que tras atravesar las calles patrimoniales del Sígsig, desembocó en las Playas de Shingate, a orillas del río Santa Bárbara. En el camino, nos divertimos a lo grande con las consignas y los cantos. Una de ellas, escrita por el doctor Ulises Friere y coreada por los estudiantes del Facultad, pronto se ganó la escena:

El pueblo está presente,

La lucha está vigente.

¡Fuera, fuera, minera extranjera!

Un río hermoso y apacible, pero amenazado por la codicia irracional de las transnacionales, nos dio la bienvenida, y ahí en sus playas, nos sentamos todos a comer comida sana y tradicional, preparada por nuestras anfitrionas. Comimos más de 5 mil personas, entre hombres mujeres y niños, hasta saciarnos, y sobró.

Las Voces de la Tierra en Cuenca

Esa tarde, en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca, dirigentes populares y comunitarios de todo el país iniciaron la redacción del borrador de la Declaración del Encuentro de los Pueblos por la Vida, sobre una propuesta elaborada por Nidia Soliz, representante del Frente Nacional por la Salud de los Pueblos del Ecuador.

Por la noche, en el auditorio del Banco Central, se realizó el lanzamiento de Las Voces de la Tierra: de Savar a Cuenca, el libro que recoge las incidencias de la II Asamblea Mundial de la Salud de los Pueblos, desarrollada en julio del 2005 en esta ciudad Patrimonio de la Humanidad. “El libro de Arturo Quizhpe y María Hamlin Zúniga, del Movimiento para la Salud de los Pueblos, es una obra de refinada edición que nos enorgullece y que permanecerá sin duda como un testimonio imborrable de esa creatividad, frescura y diversidad que logran las organizaciones sociales y los pueblos
cuando la fuerza colectiva desata su ímpetu”, manifestó el doctor
Jaime Breilh en la presentación de la obra.

Las fumigaciones son una guerra química contra los pueblos

Igual que en el Sígsig, en la Facultad de Ciencias Médicas, la mañana del 24 de enero había sido agitada y fructífera, con una de las acciones paralelas del Encuentro. Desde las 9h00, el Comité Interinstitucional contra las Fumigaciones, el Movimiento para la Salud de los Pueblos, el FNSPE, Acción Ecológica y la Facultad, realizaron el lanzamiento de Plan Colombia, guerra química contra los pueblos, una publicación de Adolfo Maldonado acerca de los impactos de las aspersiones aéreas dispuestas por el Gobierno de Colombia en la frontera con Ecuador.

En la rueda de prensa convocada para el efecto, Maldonado, hizo algunas precisiones y revelaciones muy importantes sobre el tema. Las concentraciones de glifosato usadas en las fumigaciones, son entre 21 y 63 veces superiores a las que se usan en otros cultivos agrícolas. Pero para endurecer la agresión, según testimonios de los campesinos de la frontera, no sólo se usa glifosato, “pues unas veces cae un líquido claro y otras un polvo terroso”.

Los efectos de esta guerra sobre el ambiente, la economía y la salud de los pobladores son gravísimos. “A las 150 mil hectáreas de cultivos supuestamente fumigadas cada año, deben añadirse unas 75 mil hectáreas de bosques, potreros, frutales y cafetales completamente destruidos”.

En una investigación de 2003, citada por Maldonado en su publicación, se determinó que “la totalidad de mujeres estudiadas que recibieron el impacto de las fumigaciones y sufrieron síntomas de intoxicación, presentaron lesiones genéticas en el 36 por ciento de sus células, con el consiguiente incremento del riesgo de cáncer, malformaciones congénitas y abortos”.

Los efectos sobre la salud de los niños son asimismo brutales. “Son los niveles más bajos de alegría que hemos encontrado jamás en niños”, concluyen dos psicólogos en un estudio dado a conocer en 2006. “Frente al concepto de salud como alegremia, la frontera se llenó de tristeza, enfermedad y muerte”, completa Maldonado. Por todas estas razones, las aspersiones aéreas contra cultivos ilícitos han sido rechazadas por todos los países productores, incluido Afganistán. “El único Gobierno que permite y acepta esta política en todo el mundo es el colombiano”, cuestiona el autor.

A la presentación del libro, le siguió un foro, en que además de Maldonado y Tania Mazón, diputada ecuatoriana, se contó con la participación de tres representantes del Movimiento para la Salud de los Pueblos de Latinoamérica: María Hamlin Zúniga, de Nicaragua, Eduardo Espinoza y Margarita Posadas, de El Salvador. Todos los panelistas coincidieron en afirmar que estas acciones tienen un claro origen y objetivo. El origen es el poder imperial de los Estados Unidos y el objetivo es desestabilizar la región para
fortalecer su dominio sobre nuestros países.

Nuestra comida vale más que el oro

Los días 25 y 26, el Encuentro se vino para Cuenca y la gente también. El Salón de la Ciudad y el Teatro Sucre, los auditorios donde se desarrolló la programación, se quedaron chicos. Muchos tuvieron que quedarse en los vestíbulos, a pesar de que incluso los pasillos estaban abarrotados.

El primer día, como en el Sígsig, participaron Gloria Chicaiza y Oscar Betancourt, pero además intervino el doctor Jaime Idrovo, con una disertación sobre los impactos de la minería en el patrimonio arqueológico del Ecuador. Hay sitios arqueológicos invalorables dentro de territorios concesionados a mineras, por un lado, dijo, y por otro, hay concesiones mineras donde se presume la existencia de vestigios del pasado. En cualquier caso,la memoria tangible de nuestros pueblos corre el grave riesgo de desaparecer.

En el marco de estas exposiciones, florecieron los testimonios de los pueblos agraviados. Pasaron por la tarima, don Federico Guzmán, presidente de la Comisión de Defensa del Medio Ambiente de la Victoria del Portete, doña Yolanda Velásquez, presidenta de la Junta Parroquial de Pacto, don Rodrigo Aucay, presidente de Comité de Defensa de la Vida de El Pangui, don Gonzalo Chacha, representante de la comunidad de Jimbitono, y don Miguel Cruz, representante de Molleturo.

En el vestíbulo del auditorio, fue presentada una muestra de fotografía testimonial sobre dos luchas populares: la de Jimbitono contra Hidroabanico y la de El Pangui y Gualaquiza contra la canadiense Corriente Resources. También se hizo el estreno Aires de Selva, un videodocumental que cuenta los días negros en que una fuerza combinada de militares y paramilitares
reprimió con fieraza una manifestación popular en el área concesionada a Corriente Resources.

Una vez concluidas las manifestaciones formales, en el Parque Calderón, y con un sol plantado en todo lo alto, la Facultad de Ciencias Médicas y las comunidades de la Victoria del Portete, invitaron a los asistentes a una tradicional pampamesa, porque Nuestra comida vale más que el oro. Había de todo y en abundancia: cuyes, tamales, morocho, papas, pollo, chancho,
mote, chicha, dulces, fruta, en fin, una diversidad de sanos y buenos alimentos de nuestra tierra. Después, se presentaron grupos de danza y música de los Andes.

Por la tarde, el equipo de redacción de la Declaración del Encuentro prosiguió su trabajo en la sede del Movimiento para la Salud de los Pueblos. El recital programado para esa noche, en homenaje a la lucha heroica de la comunidad de Jimbitono por el agua, en una de las plazas de la ciudad, fue cancelado, debido
al fallecimiento trágico de Guadalupe Larriva, ministra de Defensa
del Ecuador.

¿Los militares ecuatorianos convertidos en guardias de las transnacionales?

Al día siguiente, el argentino Claps volvió a escena para hablarnos sobre las operaciones de control territorial y político de las corporaciones mineras, por medio de un caso que él conoce muy bien: el de Barrick Gold, una transnacional canadiense obsesionada con explotar Pascua Lama, un yacimiento aurífero
enclavado en las altas cumbres que dividen Chile y Argentina, las fábricas de agua de las comunidades situadas a ambos lados de la línea de frontera. Pascua Lama es el primer proyecto minero binacional a nivel mundial, resultado del Tratado de Integración Minera suscrito entre Chile y Argentina en 1997, por imposición de un cartel de transnacionales mineras.

Mariano Santos, del Frente Patriótico por la Soberanía Petrolera, con su pormenorizado conocimiento de la historia petrolera del Ecuador, dio cuenta de La militarización como estrategia de las transnacionales. Lo mismo que ha acaecido con la explotación petrolera en el norte de la Amazonía ecuatoriana, dijo, está acaeciendo o va a acaecer con las explotación minera. Cuando,
las corporaciones se encuentran con la resistencia popular a la devastación y el saqueo, los territorios concesionados son militarizados.

Para finalizar esta ronda de intervenciones, Edgar Isch, ex ministro del Ambiente y representante del Frente Nacional por la Salud de los Pueblos del Ecuador, abordó el tema de La lucha por la soberanía en el marco de una geopolítica que privatiza la naturaleza. Hizo una amplia relación sobre el objetivo de los Estados Unidos de controlar los recursos naturales de la región y el mundo, en base, en último término, a su poderío militar, muchas veces con la colaboración de las fuerzas armadas de otros países. En torno al ejército del Ecuador, que ha prestado protección a instalaciones de mineras norteamericanas en nuestro territorio, dejó planteada la interrogante de si acaso los militares ecuatorianos se han convertido en la guardia privada de esas transnacionales.

“La pérdida de la soberanía nacional que se da como consecuencia de entregar decenas miles de hectáreas de territorio ecuatoriano a las transnacionales mineras”, comentó Fernando Mejía, presidente de la Coordinadora Campesina Popular.

Enseguida, se recibieron los testimonios de las comunidades que han sufrido la violentación de su resistencia. En el caso de Intag, en Imbabura, la represión ha sido consumada por grupos paramilitares adictos a la canadiense Ascendant Copper, y en el caso de Zamora Chinchipe y Morona Santiago, por bandas paramilitares y escuadrones militares. Cristian Guarnizo, un joven artista gualaquizense, presentó un video sobre los días de represión, que provocó perceptibles reacciones de dolor e indignación.

El periodista peruano Andrés Caballero, uno de los invitados internacionales al Encuentro, dio fe de que el departamento de Cajamarca, donde vive y trabaja, ha visto caer estrepitosamente su nivel de vida desde la llegada de las mineras transnacionales, entre ellas la Newmont, de los Estados Unidos. “Si, en 1993, según el Fondo de Compensación y Desarrollo Social, Cajamarca era el cuarto departamento más pobre del Perú, hoy es el segundo, y nos perfilamos a ser el primero”, recalcó. “Las mineras no nos traen riqueza, se la llevan.”

Demandamos que el Ecuador sea un país libre de minería a gran escala

Al cierre de la tercera jornada de este cónclave popular, ante un marco de público que atiborraba las butacas y pasillos del auditorio, fue a Lina Solano, de la Coordinadora Campesina Popular, a quien correspondió hacer pública la Declaración del Encuentro.

La minería a gran escala, que es de concesión exclusiva a transnacionales, se señala en el manifiesto, causa gravísimos e irreversibles impactos sobre el ambiente y la salud de la población, socava valores morales, destruye tradiciones vitales
para comunidades y familias, y genera conflictos y problemas sociales como la drogadicción y la violencia.

“No existe un solo caso a lo largo y ancho del mundo, en el que luego de la explotación minera de las transnacionales, las poblaciones hayan obtenido el ansiado progreso, hayan elevado su calidad de vida o se haya dado la remediación ambiental prometida”, continúa el documento. Todo lo contrario, lo único que queda es mayor empobrecimiento ambiental y humano.

Los pueblos demandan del Estado y Gobierno, declarar al Ecuador país libre de minería a gran escala y a cielo abierto. Eso implica la nulidad de concesiones, el cese inmediato de las operaciones de mineras trasnacionales y sus subsidiarias, y la ratificación de la suspensión de las actividades mineras a gran escala en Morona Santiago, Zamora Chinchipe e Imbabura. “¡Esta posición de los pueblos no es negociable!”, manifiestan enfáticamente.

A causa de la represión sufrida por los pobladores de Imbabura, Morona Santiago y Zamora Chinchipe en los meses de noviembre y diciembre de 2006, los pueblos “exigimos el retiro inmediato de las fuerzas armadas, militares y paramilitares, de las zonas en conflicto, así como la investigación y sanción ejemplarizadora
por sus violaciones a los derechos humanos”.

Las comunidades, organizaciones y ciudadanos partícipes del Encuentro, dice la Declaración, nos constituimos en la Coordinadora Nacional por la Defensa de la Vida y la Soberanía, y convocamos a todos los pueblos y organizaciones del país a hacer causa común para frenar este desastre ecológico, económico y social.

La Declaración fue saludada, durante su lectura, con repetidas salvas de aplausos y fue suscrita por 26 organizaciones y 642 ciudadanos, ese día, el viernes 26 de enero. Seis semanas más tarde, la Coordinadora Nacional por la Defensa de la Vida y la Soberanía, se ha consolidado y ahora está constituida por casi 50 organizaciones y comunidades.

Exigimos dar prioridad a la vida y a la soberanía del Ecuador

Juntamente con la Declaración, fue dada a conocer la respuesta que la Coordinara Nacional por la Defensa de la Vida y la Soberanía, diera al llamado al diálogo formulado por el Ministro de Energía y Minas del Ecuador, Alberto Acosta.

Para que el diálogo sea posible, esa coalición de organizaciones y comunidades le planteó al ministro Acosta tres condicionamientos fundamentales. En primer lugar, la moratoria en la entrega de nuevas concesiones mineras; después, la suspensión de la actividad minera a gran escala; y por último, que “el diálogo nacional desemboque en una propuesta de cambio constitucional, a partir de la cual se pueda dar prioridad a la vida y la soberanía, antes que a la venta y destrucción de nuestros recursos”.

Tambores y Otros Demonios

Una vez concluido el trabajo, el ambiente estaba servido para la fiesta y accedieron al escenario del Teatro Sucre, donde se desarrollaba la tercera jornada del Encuentro, los artistas populares. Los primeros fueron los músicos Allkañan, un grupo que tocó varios temas de corte marcadamente militante, unos, y de profunda raíz andina, otros.

En el programa, los siguientes era los Tambores y Otros Demonios, un grupo de percusión de la ciudad de Quito, pero espontáneamente se intercaló un músico solitario de unos 70 años, de origen indígena, que con su rondador como único instrumento, se ganó al público con sus bellísimas canciones quichuas.

Y les llegó el turno a los Tambores y Otros Demonios, y como es habitual, pusieron a bailar a todo el mundo con su música fuera de serie. Ocho percusionistas en escena son una combinación tremendamente energetizante para cualquiera y más todavía para la gente que lucha por la Vida y la Soberanía del Ecuador. Sus temas provienen del cancionero de la música negra del Ecuador y América Latina, o son inspirados en él. Así concluyó el Encuentro de los Pueblos por la Vida en la ciudad de Cuenca.

Mineras transnacionales constituyen un poder de facto en las provincias de Morona Santiago y Zamora Chinchipe

El sábado 26 de enero, las actividades continuaron en Gualaquiza, pequeña ciudad amazónica, ubicada en la frontera entre Morona Santiago y Zamora Chinchipe, donde se desarrolló el Encuentro de Alcaldes por el Derecho de los Pueblos a un Medio Ambiente Ecológicamente Equilibrado. Junto con el alcalde
anfitrión, Franklin Mejía, estuvieron los alcaldes de San Juan Bosco, Yantzaza, El Pangui, Centinela del Cóndor y Paquisha, así como numerosos concejales, ciudadanos y dirigentes populares.

Es que Morona Santiago y Zamora Chinchipe viven desde hace meses fuertes convulsiones sociales, debido a la mayoritaria oposición a los proyectos mineros de corporaciones transnacionales. En esas dos provincias amazónicas comparten sus vidas campesinos mestizos e indígenas de la nacionalidad Shuar.

Desde el mes de noviembre de 2006, el área donde Corriente Resources, una transnacional de Canadá, desarrolla su proyecto minero se encuentra militarizada. Se han registrado varios episodios de violencia, protagonizados por un grupo paramilitar
adicto a la empresa, contra los movimientos sociales opuestos a la devastación. Los primeros días de diciembre de 2006, las fuerzas militares del Ecuador, en contubernio con el grupo paramilitar mencionado, reprimieron duramente a millares de manifestantes que se dirigían al campamento minero. Alrededor de 15 personas, mayoritariamente mujeres, fueron secuestradas y conducidas a las instalaciones de la corporación norteamericana.

Una Misión Internacional fue conformada para que visite la zona, con personalidades de la academia, el activismo y la comunicación: la nicaragüense-estadounidense María Hamlin Zúniga, coordinadora general del Consejo Internacional por la Salud de los Pueblos; Luis Manuel Claps, un periodista argentino, realizador del sitio web Oro Sucio y editor en español de la Red Minería y Comunidades; Ximena Warnaars, una antropóloga holandesa, catedrática de la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos, en Lima; el periodista peruano Andrés
Caballero, director de El Maletero, un quincenario especializado en temas medioambientales; la brasileña Bárbara Silva, una activista con estudios de postgrado en salud y ecosistemas; y Edgar Isch, autor de publicaciones sobre nuestro patrimonio natural y ex ministro del Ambiente del Ecuador.

Tanto alcaldes como ciudadanos presentaron ante los observadores internacionales múltiples denuncias y evidencias sobre la militarización del área del proyecto minero y la seria afectación a sus derechos fundamentales.

Ese día, en horas de la tarde, la Misión Internacional se dirigió a la zona militarizada, pero no pudo cumplir con su cometido, porque los partidarios de Corriente Resources habían bloqueado el puente sobre el río Chuchumbleza, límite entre ambas provincias. Este hecho ilegal despertó serias interrogantes entre los observadores internacionales, puesto que aunque las autoridades
civiles y los piquetes policiales presentes en el lugar, solicitaron la reapertura de la vía, no consiguieron restablecer la circulación. Finalmente, la Misión Internacional retornó a la ciudad de Gualaquiza.

El bloqueo no impidió la redacción de un informe de siete páginas, hecho público a la semana siguiente. Entre las conclusiones más importantes, la Misión anota que se pudo “percibir la existencia de un poder de facto constituido por la compañía de capitales canadienses Corrientes Resources, miembros del destacamento local del ejército y un grupo de partidarios organizados por la empresa”.

“Solicitamos al Estado Ecuatoriano y de manera especial a los Ministros de Energía y Minas y de Ambiente, la plena protección de ese patrimonio natural, que es patrimonio ecuatoriano y de la humanidad, por la importancia biológica y humana, así como la protección de las poblaciones potencialmente afectadas por la minería a gran escala”, apuntan los observadores entre sus recomendaciones.

Así finalizó el Encuentro de los Pueblos por la Vida, en la Amazonía ecuatoriana, con un saldo positivo de incalculable valor: el avance en la concientización, la organización y la lucha de los pueblos por su vida, la soberanía y la salud. ¿Qué le dejó no Encuentro? Muchas satisfacciones y compromisos con los pueblos, la salud, la soberanía y la vida.