Por las calles angostas del Quito amurallado, miles de manifestantes caminaron hacia el parque de la resistencia, el parque del Arbolito.
Eran aproximadamente las 14:30 del 22 de marzo cuando se escuchó el retumbar de los cánticos de campesinos, indios, mestizos y negros; mujeres y hombres que se unieron en una sola voz para defender el agua, la vida y la dignidad de los pueblos.