Constructoras de la esperanza
Filipinas: un escenario de lucha por la Vida. Tal vez la mejor manera de descubrir la realidad de nuestros pueblos es a través de los ojos de las mujeres, de sus sentires y saberes, de sus gestas milenarias enfrentando toda suerte de inequidades, siempre invisibilizadas por el sesgo dominante y patriarcal de la historia oficial. Los testimonios profundamente humanos de luchadoras filipinas, denotan sus grandes sentimientos de amor por la justicia y la vida, a la vez que la fortaleza y claridad de conciencia; no es el simple voluntariado o la acción caritativa, es la convicción política, la militancia, la consecuencia entre pensamiento y acción.
Recoger las enseñanzas de las mujeres Filipinas, además de ir escribiendo la otra historia, aquella real, significa la posibilidad de alimentar nuestro aprendizaje y enriquecer nuestras propias luchas por la salud y la vida. No pocas veces nos sentimos agobiadas/os por lo duro del camino, por un cierto grado de impotencia frente al dominio del capitalismo, por el acecho persistente de la muerte y la injusticia… entonces recibir estas historias de vida, nos reaniman y alientan, nos sabemos hermanadas/ os en todo el planeta por miles y millones de mujeres, hombres, niños/as y adolescentes, luchadores por la misma causa; tenemos la certeza de que avanzamos en la construcción de la esperanza… al decir de las Gabrielas:
“…un día seremos libres… trabajamos para concienciar, para que nuestro pueblo sea capaz de distinguir la caridad, de la dignidad; las migajas, de la libertad. Pero no basta con la conciencia y la comprensión, es necesaria la organización, luego la movilización y la lucha por la transformación genuina de la realidad.”
Cuánta profundidad y riqueza nos transmiten con su trabajo en el que ligan el cuidado de la salud con su dimensión integral, holística, que significa entenderla enraizada en la dignidad, la libertad y la justicia. Constituyen lecciones vivas de cómo hacer Salud, venciendo obstáculos que muchas veces constituyen meros pretextos para la inacción, rompiendo con esquemas de acomodo y falso compromiso… una calle convertida en aula, un puesto de salud al aire libre, una tricimoto como transporte, una choza como lugar de reunión, una comida sobre hojas de plátano… la charla magistral con toda la tecnología, no iguala a la magnitud de lo aprendido.
El trabajo multilateral con las mujeres, con niñas y niños, con trabajadores agrícolas, en las comunas y universidad, nos habla de la solidez de sus organizaciones y de sus integrantes, de su claridad para entender que la lucha por sus reivindicaciones y derechos más inmediatos está enlazada con la derrota de un sistema depredador e inmoral, que globaliza la injusticia y muerte.
Nidia Solíz Carrión
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