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Eventos: Declaratoria de los Pueblos Originarios del Mundo: Propuesta 1 | |
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En ceremonia universal e intercultural, desde el Parque Arqueológico de Pumapungo – Tumipamba, Cuenca – Ecuador, espacio andino milenario, los pueblos originarios del mundo reunidos en la II Asamblea Mundial de la Salud de los Pueblos; henchidos por el torrente de nuestra siempre inmensa tradición histórica, libertaria, humana, de convivencia sana, armoniosa con la naturaleza, privilegiando la vida y la salud comprendidas como un estado general de plena realización humana. Hoy que las transnacionales de la muerte, el imperialismo empuja la globalización, el neoliberalismo de muerte, la desaparición de nuestro territorio, de nuestra Pachamama, de nuestras culturas, conocimientos y medicina ancestrales. Hoy que pretenden apropiarse de nuestra sabiduría patentando para su beneficio, nuestras hierbas y plantas medicinales, nuestros alimentos sanos; privatizando el agua, la semilla, el fruto, la naturaleza, el sol; secuestrar nuestros territorios, nuestra Pachamama. Hoy que los responsables de la crisis ensayan solucionarla incrementando la explotación, poniendo al máximo la rentabilidad hegemónica, individualista, concentradora, generadora de la injusticia. Hoy que la crisis de este sistema de explotación, de inequidad, de discrimen está llegando a límites insospechados, también a su fin, pues ¡no tiene salida! Unitariamente convocamos, a todos los pueblos originarios de América y del mundo a la gran minga por la vida, a dar impulso al Movimiento Mundial por la Salud de los Pueblos, a que este milenio sea de los pueblos originarios del mundo en reunión armónica con todos los pueblos que estamos animados por la esperanza y la convicción de que otro mundo sí es posible. La tradición nuestra tiene que juntarse a la vitalidad de otros pueblos y sectores que ansían relaciones justas entre pueblos, naciones, nacionalidades, etnias; niños y niñas, jóvenes, adultos, abuelos, mujeres, hombres; que quieren la libertad, la independencia, la justicia, para dar una alternativa pletórica de propuestas realizables para el progreso y bienestar de los pueblos sin exclusión ninguna; de unidad, de lucha, de fuerza, de capacidad de radiante futuro. Llamamos a formular, a construir un mundo saludable en el que la salud de los pueblos sea la expresión de la solidaridad, la libertad y el desarrollo humano. Citamos a darle el pleno valor que tienen nuestros descubrimientos, conocimientos y sabiduría para el desarrollo de la ciencia y tecnología, para el avance de la humanidad. El sida, la malaria, la muerte por enfermedades fácilmente curables, la desnutrición, las enfermedades generadas por las transnacionales del veneno y de la muerte no pasarán, con urgencia deben ser derrotadas. El libre comercio que incluye para ellos la mercancía salud, debe merecer nuestra contundente oposición y realización de jornadas que frenen, en el momento y condiciones, que se encuentre este nefasto intento de globalizar la muerte. Debemos pugnar por la eliminación del armamentismo, el militarismo y todo presupuesto para la guerra. Los gobiernos locales y de manera especial los gobiernos centrales deben fijar obligatoriamente el porcentaje suficiente en el presupuesto anual. Las declaratorias y los reconocimientos constitucionales de los derechos de los pueblos originarios no deben ser burlados, deben hacer fuerza común para que se concreten y amplíen. Las prácticas xenófobas con los miembros de los pueblos originarios que se ven obligados a migrar deben ser denunciadas y derrotadas. No permitamos que en nuestros territorios se instalen chimeneas, ni pozos, ni plataformas, ni satélites, ni hogueras, ni armas, de la muerte. Las guerras de agresión, la penalización y satanización a quienes no se rinden al imperialismo, deben tener como respuesta no sólo nuestra resistencia, debemos pasar a la ofensiva. Soñemos, soñemos, multipliquemos nuestros sueños y esperanzas, nuestra decisión de cambio: ¡otro mundo sí es posible!, por nosotros y nosotras, por los niños y niñas, por los hombres y mujeres, por todos los pueblos originarios del mundo. Por todos los pueblos. Por el presente y el futuro. Las voces de la Tierra nos convocan, una y otra vez, estaremos presentes hasta que la armonía sea total. |
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